UNO ABRE EL CAMINO. EL OTRO LO CUSTODIA.
Más allá de las pirámides y el Nilo, la supervivencia del alma en el Antiguo Egipto dependía de una "danza cósmica" entre dos fuerzas primordiales. No se trataba solo de dioses, sino de los arquetipos eternos de la exploración y la preservación.
Wepwawet, el Lobo Gris, es el Abridor de Caminos. Es el espíritu indomable que guía a los faraones a través de los peligros del desierto del Sinaí, el teólogo que concibió el Ritual de la Apertura de la Boca para devolver los sentidos a los muertos, y la fuerza que inspiró, milenios después, al robot Upuaut-2 a desvelar los secretos sellados de la Gran Pirámide.
Anubis, el Chacal Negro, es el Guardián de la Tierra Sagrada. Es el ancla inmutable, el divino embalsamador que preserva la vida frente a la entropía y el juez silencioso en el Umbral, asegurando que solo aquellos con el corazón ligero crucen hacia la eternidad.
Este libro no es solo un recorrido mitológico; es un viaje desde la arena hasta el silicio. A través de estas páginas, descubrirás cómo esta diada divina ha moldeado la historia humana: desde los ritos de alta magia y visión extática del Egipto Ptolemaico hasta la ingeniería robótica moderna.
Una obra esencial para comprender que, para cada puerta que la audacia abre, debe existir un guardián que proteja el umbral.