Desde San Vicente de Cañete surge la voz de Esteban Gagliardi Erausquin, un autor que pertenece a esa rara estirpe de hombres que no solo escriben poesía, sino que son poesía. En este poemario, el lenguaje se despoja de artificios para mostrarse en su forma más honesta.
A través de tres ejes fundamentales -la nostalgia como resistencia, la belleza como revelación y la furia como llama iluminadora-, Gagliardi construye un paisaje interno donde el lector encontrará refugio. Es un testimonio de que la palabra sigue siendo la herramienta más poderosa para transformar la indiferencia en un abrazo