No te asomes a estas páginas si quieres evitar una taquicardia o un mal sueño. Los personajes de estos cuentos lucen inocuos (una niña que invita a un amigo a jugar a su casa, unos dependientes de feria, un joven que huye de su padrastro, una familia disfuncional, un escritor, un viejo que no sabe volver a casa y un niño que cree oír fuegos artificiales), pero en esa aparente calma el miedo se agazapa para asaltarnos de improviso.
La casa de un amigo, una calle conocida o una alegre feria son lugares para sentirse seguros. Eso creen algunos. A veces, sin embargo, las más oscuras amenazas están al acecho precisamente en los lugares donde no se las espera. Estas historias de horror son un ilustrativo ejemplo.